La recuperación de la vuelta catalana

El hecho de que muchas veces haya quedado escondida hace que se hayan conservado muy bien y que sean fácilmente restaurables.

En muchas reformas y rehabilitaciones de casas antes de empezar la obra ya se conoce la existencia de este elemento oculto, pero hay ocasiones en que no se tiene constancia, y no es hasta el momento de iniciar los derribos cuando se descubre la vuelta catalan. En estas ocasiones, y dependiendo del estado de conservación y la voluntad del cliente, se intenta aprovechar el hallazgo para incluirla total o parcialmente dentro del proyecto.

La gran mayoría de los clientes opta por la conservación y restauración. La vuelta catalana es en sí mismo un elemento tradicional de una época con un gran potencial, que contribuye a dar un carácter especial al proyecto, aportándole valor patrimonial e histórico. A nivel de diseños nos da elementos de textura y color.

Para conservar la vuelta catalana se tiene que estudiar el estado de conservación y decidir si la incorporación dentro del diseño sera´ parcial o total. En otros casos podemos encontrar la bóveda catalana que es donde se puede aprovechar la vuelta como elemento de continuidad entre espacios, pero también permite jugar con las alturas del techo para separar ambientes y aprovechar la creación de falsos techos para ocultar en ella los conductos del aire acondicionado, la iluminación integrada e instalaciones eléctricas o domóticas.

La restauración de la vuelta catalana en sí misma consiste en repicar las partes tapadas con placas de yeso o cartón yeso, decapar las partes pintadas y limpiar muy bien las superficies. Es importante trabajar con profesionales experimentados que no dañen los materiales y sepan aprovechar el potencial. Una vez tenemos la superficie desnuda, se debe consolidar la zona con barnices especiales que asegurarán la durabilidad y evitarán la degradación. A partir de aquí se puede decidir el color de las vigas de hierro o madera siguiendo los criterios de diseño de la estancia.